   Merecerá morir entre arcabuces
el hombre de dos caras, por aleve
traidor y criminal; más diré breve,
aunque lo negaron cuatro avestruces.

   Que es hombre venturoso a todas luces
porque a cuatro carrillos come y bebe:
porque el buen jugador saberse debe
que más gana con caras que con cruces.

   Porque aunque de maldades todo un cesto
le echen en cara, a repartir comienza,
y dos tocan a menos por supuesto.

   En fin, y esto presumo que convenza;
porque tiene otra cara de repuesto,
si se le cae la cara de vergüenza.