   Pura nube, que vaga en manso vuelo,
si el rojo sol que fúlgido amanece
la ilumina, magnífica parece
púrpura y oro en el azul del cielo.

   Cual de la blanca aurora rico velo,
al hálito del céfiro se mece:
crece en carmín, y en resplandores crece,
y al alma infunde misterioso anhelo.

   Así, llena de encanto y lozanía,
esplende, si en su luz amor la dora,
dulce ilusión de joven fantasía.

   Mas ¿qué vale si al fin se descolora
la ráfaga, y cual flor de un solo día,
lo ideal pierde el lustre que atesora?