   ¿De dónde te ha venido tal locura,
hombre ciego, cruel y sospechoso?
-De verme en tanto bien estoy medroso;
y así, cualquier dolor se me figura.

   -Pues gozando tan alta hermosura
y tanto bien, ¿estás tan sin reposo?
-Por ser en ese don tan venturoso,
principio de mi mal fue mi ventura.

   -Si tú te muestras pobre en gran bajeza,
que tan precioso don no mereciste,
no es bien que de entre manos se te huya.

   -Antes haré como avariento triste,
que ni goza, guardando la riqueza,
ni a otro le consiente que sea suya.