   ¿Porqué me detendría en Strewjmoj?
¡Hielos, bálago, musgo, almoraduj!
Por cubrirme la faz con un cambuj
me dejaron un día sin reloj.

   Húbeme de calzar suecos de boj
y encapillarme bien con el ganduj.
A mi costa esa gente sacó el fluj,
cada vez que pegaba un pedicoj.

   Si no es porque me embarco en un pataj,
prometiendo volver al abenmej,
dejo allí bolsa, flechas y carcaj.

   Escarmentado estoy, amigo Aruéj.
Aunque me den las minas del balaj,
me vuelvo a mi región de Abaguanej.