   Arcos, templos, columnas seculares
ceniza son no más, en polvo vano,
Sidó reflejo del poder humano,
ve rodar sus sepulcros y sus lares,

   de Roma la pagana, los altares
se hacinan sobre el mundo grano a grano;
Venus sin tronco, sin cabeza Jano
coronan sin pudor los muladares.

   Los gimnasios, el circo, el ateneo
cayendo van; su túnica divina
cede el genio a la muerte por trofeo;

   y el tiempo canta cuando así camina,
al Gran Poder, que puede a su deseo
hacer de la creación una ruina.