   Ese es el tipo, ¡vedle! con sotana
sucia, pringante, desgarbada y rota
y que a coz de canónigo denota
ser el lugarteniente del curiana.

   El latín eclesiástico profana,
no sabe en canto llano ni una nota,
mas chilla, vocifera y alborota,
y a fuerza de pulmones el pan gana.

   Limpiar los ornamentos es su oficio,
es lechuza de aceite de ofrendante,
y, al parecer no tiene ningún vicio.

   Y suele haber un cura tan galante
que le da, como premio a su servicio,
por esposa algún ama interesante.