   Aunque ya te han comido los gusanos,
sobreviven los hechos distinguidos,
¡Oh cristiano modelo de bandidos,
y bandido modelo de cristianos!

   Ora lucían tus callosas manos
el rosario, consuelo de afligidos,
o ya por vericuetos escondidos
facturaban al cielo ciudadanos.

   De medallas y cruces, verdadero
almacén fue tu pecho, y no me explico
tu afición a ejercer de bandolero.

   Si te da por ser fraile, certifico
que robas sin peligro más dinero,
y mueres en tu cama santo y rico.