   Música; gritos; voladores, humo;
vaharadas de sudor; discursos; todo
lo que es un mitin tropical, un modo
recomendable de vivir. Yo fumo

   tranquilamente recostado; una
de mis pequeñas. la mayor, se agita
presa de un sueño mágico y me grita:
«Papá, que el volador rompió la Luna».

   Solloza; la acaricio; calla luego
y se duerme otra vez; pero yo entrego
el corazón a un pensamiento grave,

   y busco en el origen más remoto,
por qué aquel disco de la Luna, roto,
la hirió en el alma, como nadie sabe.