   ¡Oh, mañanas de sol! Cómo reía
sobre el campo su luz; qué bien se estaba
en el viejo portal donde callaba
todo, por oír tu voz, amada mía!

   ¡Qué deleite en el beso que solía
a tu descuido hurtar; como saltaba
de gozo el corazón, cuando pensaba
que el presente jamás se acabaría!

   Algo dieron de ti que te han cambiado;
mas siempre noble y buena, has encontrado
que es mejor alejarte que ofenderme;

   y en el dolor profundo a que te entregas,
sabe mi corazón por qué le niegas
despojos de otro amor para quererme.