   Si renombre inmortal brinda la historial
rey que con aliento sobrehumano
en conquista sin fin alcanza ufano
el preclaro laurel de la victoria;

   más noble y digno aplauso a la memoria
ofrece del egregio soberano
que abre a la ciencia, con propicia mano,
fácil camino al templo de la gloria.

   Por ti, oh Reina, cual astro peregrino,
la antorcha del saber brilla fecunda:
Tú engrandeces de Itálica el destino.

   Así bella aureola te circunda
y hoy de Trajano al par y Elio divino
álzase el nombre de Isabel Segunda.