   Son las rubias mujeres deliciosas,
lánguidas, agradables, delicadas,
tan frescas, que parecen que formadas
sean de ramos de suaves rosas.

   Y las morenas son... facinerosas,
que cual puñales clavan sus miradas,
pero que cuando están enamoradas
no hay ninguna cual ellas cariñosas.

   A unos sólo morenas enloquecen,
pero las rubias otros, al contrario,
encuentran sólo de atractivos llenas;

   buenos entrambos tipos me perecen,
y no siendo a ninguno refractario,
a mí me gustan rubias y morenas.