   Si eres hombre prudente y no bolonio
y la coyunda marital te agrada,
antes de que te apriete la lazada
pide mujer sin suegra a San Antonio.

   La suegra es el mismísimo demonio
que está, cual tú, con tu mujer casada;
la suegra viene a ser punta clavada
entre la carne y piel del matrimonio.

   No te cases así; piénsalo antes,
si no de tus futuros sinsabores
en tu vida ya nada te reintegra:

   Dios te libre de poetas principiantes,
de abogados, de chinches, de acreedores,
de la fiebre amarilla y de la suegra.