   Bien te guarde de caer bajo el influjo
de la mujer que es pobre y elegante,
de la que tiene por pasión constante
sacrificarse en aras del dios lujo.

   De la que en el gran mundo se introdujo
con el objeto poco edificante
de llamar la atención a cada instante,
y en ese mundo sensación produjo:

   No siente ella el cariño de la esposa,
ella en el lujo ya se ha empedernido;
no esperes que se enmienda ni corrija:

   es para ella la casa fastidiosa
y prefiere al amor de su marido,
un sombrero, un abrigo, una sortija.