   No se mira a los hombres, que es pecado
el mirarlos no más públicamente,
y pecado mortal seguramente;
se mira al suelo, que es mirar honrado.

   Después que la novena se ha rezado,
después de confesar diariamente,
después de comulgar cristianamente,

   bien se puede mirarlos en privado.
De todo pecador ella murmura,
y como hay pecadores a millares

   puede zaherir al universo en masa:
mas como tiene la conciencia pura
y como ánimas saca en los altares,
bien puede cuerpos recibir en casa.