   Señor, el sentimiento -ese atributo
que diste al hombre, de tu mano hechura,-
matar intenta esa falange impura,
que al hombre quiere rebajar al bruto.

   Cubrir ciencias y artes con el luto
del sudario mortuorio se figura,
y en campos de odio siembra esa locura
una igualdad... que nunca dará fruto.

   Esa feliz fraternidad que aspira
a imponer en el mundo, es un sarcasmo;
es odio al sabio, es odio al opulento:

   ¡Cruel fraternidad, amor-mentira,
del cual nos ha mostrado el entusiasmo
la roja tea y el puñal sangriento!