   El león español hoy su melena
sacudió despertando; dio un rugido,
y el africano tigre, ya rendido,
muerde sangriento la tostada arena.

   Esos soldados de la faz morena
que el sol ardiente de África ha curtido,
nuestros hermanos son que hoy han vencido,
y en todo el orbe su victoria suena.

   El extranjero de inquietud ya lleno,
con sorpresa ha mirado tanta hazaña,
y dice: «Vuelve ya de su desmayo

   esa eterna rival del agareno;
España es ya; es otra vez España;
sus hijos son los hijos de Pelayo.»