   Y te niegan ¡mi Dios! cuando a tu acento
brota un mundo el abismo de la nada,
y aparece de estrellas esmaltada
la anchísima extensión del firmamento.

   Hierve y rízase el mar, susurra el viento,
perlas vierte la aurora en la enramada,
brilla del sol la lumbre regalada,
y la vida es el soplo de tu aliento!

   ¡Infinito es tu amor! Del orbe el llanto
borrastes en la Cruz, y bajo el velo
del misterio nos das tu Cuerpo santo!

   Hostia sagrada, divinal consuelo,
salud del alma, del infierno espanto,
en ti admiro y adoro al Rey del cielo!