   De Dios en gracia a confundir naciste
del aliento infernal la saña impura,
y Madre de Jesús, de Virgen pura,
jamás el brillo divinal perdiste!

   Es la lumbre del Sol pálido y triste
destello del fulgor de tu hermosura:
del cielo gozo, del mortal ventura,
do el manto extiendes el dolor no existe!

   Quién más gloria que tú, que el labio sellas
a la inmunda impiedad, y por corona
aureola inmortal ciñes de estrellas!

   Que te aclama la fe reina y matrona,
y amor del justo! ... que la luna huellas,
y el ángel a tus pies himnos entona!