   Allí está, en un rincón de la capilla;
sombrío se alza allí el confesionario;
al pie el libro devoto y el rosario,
tapando con el manto la rejilla.

   Y con febril color en la mejilla
recuerda que su historia es un calvario
y que es su corazón un tenebrario
donde aún la luz de la esperanza brilla.

   Al confesor la enmienda le promete;
pero pronto quebranta su promesa,
y peca una vez más, y cinco y siete,

   y lleva al confesor igual remesa,
y confiesa el pecado que comete,
y comete el pecado que confiesa.