   De la gente de Iglesia busca el trato
y profunda adhesión demuestra al clero,
hasta que al fin, hipócrita y artero,
la cuchara meter logra en su plato.

   De una hermandad entonces el beato
llegando a contador o tesorero
maneja de los fieles el dinero
y triunfa, gasta y vive con boato.

   Mas su misión con entusiasmo llena
y su santo fervor no tiene oculto;
que en misa, en el rosario, en la novena,

   en toda procesión haciendo bulto
y usufructuando la piedad ajena,
se mira a ese parásito del culto.