   ¡Cisne canoro del cubano suelo!
¿Quién oyendo los ecos de tu lira
en llanto no se inunda, y no suspira,
y se eleva en espíritu hasta el cielo?

   No es del ave de Jove el raudo vuelo
al tuyo comparable, cuando inspira
tu frente Apolo; y complacido mira
de amor y aplauso tu ferviente anhelo.

   Mientras tu nombre alígera la Gloria
lleva al umbroso templo de Minerva,
y en planchas de oro graba tu memoria;

   la Fama nuevos lauros te reserva:
Emulo digo del sublime Tasso,
honor serás del índico Parnaso.