   Flota sobre el esplín de la campaña
una jaqueca sudorosa y fría,
y las ranas celebran en la umbría
una función de ventriloquia extraña.

   La Neurastenia gris de la montaña
piensa, por singular telepatía,
con la adusta y claustral monomanía
del convento senil de la Bretaña.

   Resolviendo una suma de ilusiones,
como un Jordán de cándidos vellones
la majada eucarística se integra;

   y a lo lejos el cuervo pensativo
sueña acaso en un Cosmos abstractivo,
como una luna pavorosa y negra.