   Frente al jarrón azul lleno de flores
que decora tu lecho sonrosado,
la lámpara que ostenta un Dios alado
y el velador cubierto de primores,

   los pájaros, los astros brilladores,
las corrientes y el valle perfumado,
con un grito de amor te han despertado
del alba a los primeros resplandores.

   ¿Es un ángel? Contémplalo orgullosa.
Dale otra vez la dulce bienvenida
y sobre el seno arrúllalo amorosa.

   ¡Que brille como el sol tu frente, ungida
al sonreír de una mañana hermosa,
con el óleo fecundo de la vida!