   Único en el ingenio y en la fama,
fecundidad pasmosa fue su dote,
amó seglar y llora sacerdote
dos esposas, tres hijos, una dama.

   Huella el Parnaso y el hispano drama
se alza del suelo con pujante brote,
y el inmortal autor de Don Quijote
de nuestra escena rey a Lope aclama.

   Su labio miel, cu corazón ternura,
nadie juntó más cándidas y bellas
las gracias del amor y la hermosura.

   Claro sol entre pálidas estrellas
que ofuscaban su luz inmensa y pura,
sólo cuando él faltó brillaron ellas.