   Es grata al caminante en noche fría
la alegre llama del hogar caliente:
Grata al que corre bajo el sol ardiente
la fresca sombra de arboleda umbría.

   Grato, como dulcísima armonía,
para el sediento el ruido de la fuente,
y grato respirar en libre ambiente
para quien sale de mazmorra impía.

   Es grata, en fin, la lluvia al campesino;
grata al guerrero belicosa fama;
y grato el natal suelo al peregrino.

   Pero más que aire, sombra, fuente, llama,
lluvia, patria, laurel, ¡Jesús divino!
tu nombre es grato al corazón que te ama.