   El talante está ausente, y aun se miente,
ignorante del verso y de la rima,
cuestionando a lo que ni se aproxima:
verso augusto, sonoro y contundente.

   ¿Qué si empleo la rima estoy carente
de moderna poesías? ¿Qué no ha y clima
confuso y retorcido que a la cima
aspire de las letras del presente?

   ¿Qué el soneto y la métrica, «poeta»,
a la «excelsa» poesía del momento
no le sirven siquiera de receta?

   Son quimeras, falaces argumentos,
que definen a quien, seudopoeta,
se libera de esfuerzo y de talento.