   Si lleváramos todos en la frente
grabada la ambición que sustentamos:
¡cuántos, entre los muchos que envidiamos,
piedad inspirarían solamente!

   Viéramos sin esfuerzo, de esa gente,
enemigos que apenas sospechamos:
ansiedades, pasiones que ignoramos
tras la faz que nos muestra sonriente.

   Y entonces con asombro se sabría
leyendo cada afán, cada alegría,
escritos en las frentes de unos y otros,

   que la ventura de los más consiste
en fingirnos la dicha -suerte triste-
¡en parecer felices a nosotros!