   Hay música en la fuente rumorosa,
y estrépito en el mar que ronco suena;
hay amor en la virgen azucena,
y espinas hay en la inocente rosa.

   Hay perlas en el alba esplendorosa;
hay en la tumba lágrimas de pena;
hay una vida de ilusiones llena
al lado de una cruz y de una losa.

   Dora el sol la mañana sin enojos,
y del Ocaso en la desierta calma
sombras habrán de ser sus rayos rojos.

   Así de nuestro amor bajo la palma
hay luces en la tarde de tus ojos
y sombras en la noche de mi alma.