   «¡Soldados del catorce! ¡Cuatro pasos
al frente!» dice el Mariscal, y apenas
quince sombras altivas adelantan,
¡quince sombras el arma le presentan!

   Tras una larga pausa dolorosa
impregnada de fúnebre tristeza,
los del cuarenta y tres fueron llamados...
Cuatro supervivientes, -cuatro lentas

   figuras espectrales- se movieron...
¡Dormían los demás, pero en la espesa
noche definitiva, a campo raso,

   con las pupilas al espacio abiertas,
aunque sin ver la claridad del día
ni la vislumbre azul de las estrellas.