   Ya vuelve el pesimismo descarnado
a disertarme, con palabra fría,
sobre el tema nefasto que desvía
del mágico ideal que yo he soñado.

   Su acento magistral y reposado
con mil razones de probanza amplia
la desalentadora profecía
opositora de mi empeño airado.

   ¡Ah! si la hostil contrariedad levanta
sobre mi suerte su fatal enseña,
la lucha vigoriza y agiganta;

   y en mí, creyente que el error desdeña,
halla el embate resistencia tanta
como los oleajes en la peña!