   Como tremendo rayo que impaciente
de verse en opresión, rompe furioso
el seno de la nube y desdeñoso
de la alta esfera baja reluciente;

   e infundiendo terror al insolente
ilumina y no daña al que medroso,
en medio del silencio tenebroso,
perdió la senda y huye de repente;

   así este héroe inmortal de eterna fama
viene y aterra al opresor cobarde,
alumbra nuestra dicha, nos inflama

   del entusiasmo patrio que en él arde,
y cuando «Libertad» su voz proclama,
muere aún haciendo del morir alarde.