   Ha despertado más hermoso el día;
abril exhala sus aromas suaves,
y en el follaje las canoras aves
ensayan una nueva melodía.

   Entona tus cantares, alma mía;
corazón, que en el pecho ya no cabes,
declara sin ambages cuanto sabes
sobre el dulce por qué de tu alegría.

   La que alienta mis sueños juveniles
y brilla para mí cual blanca estrella
de mi vida en mis noches más hostiles.

   Si tan bella fue ayer, hoy es más bella;
hoy, porque cumple veinticinco abriles,
y cada abril es una flor en ella.