   ¿Tú lleno de pavor pasas el día
los males de tu patria contemplando,
y huyendo de un amigo al ruego blando
buscas ansioso la melancolía?

   ¿Qué hiciste infeliz hombre tu alegría
los grillos al romper? ¿a do temblando
llevas la planta con tu sombra hablando?
¡Infeliz patria, si de ti confía!

   Húndete, miserable; a tus hermanos
devuélveles tu mal ceñida espada,
no la profanen tan cobardes manos.

   La augusta Libertad con faz airada
te apartará de sus americanos,
y en su templo jamás tendrás entrada.