   Cuanto en la historia de los Godos brilla
es de alabarse en metro cadencioso;
en la lid a Pelayo valeroso,
en el cadalso a Riego y a Padilla;

   en el trono a Fernando que en Castilla
levanta su pendón libre y glorioso,
en las artes al genio poderoso
de Goya, de Madrazo y de Pradilla;

   en el númen la liras celebradas
de Rioja que cantó con gracia y brío,
y de Herrera el de versos horacianos;

   mas ni altares alcé a sus Torquemadas,
ni en sus curas hipócritas confío,
ni me postro a los pies de sus tiranos.