   La última roa en el jarrón expira.
-¿Quién vendrá a renovarla? El aire vuela
sobre la flor exánime y suspira,
en tanto que mi corazón se hiela.

   Huérfano de la albura de tu mano,
y en el silencio que el la sala flota,
polvoso, en un rincón, sueña el piano
sueña que tú le arrancas una nota.

   Mi perro Tom, agranda el dolor mío:
aúlla y viene y va de puerta en puerta;
cree que volaste y mira hacia el vacío...

   Quizás te ve... La alcoba está desierta
y el lecho tibio aún, mañana frío
y solo. Acaban de sacarte muerta.