   Las trepadoras en confuso vuelo
el reposo perturban de los nidos,
y se posa, gritando, en los erguidos
bosques que tocan con la frente al cielo.

   De la hojarasca entre el espeso velo
brotan risas y llantos y gemidos,
y una lluvia de frutos carcomidos
está alfombrando si cesar el suelo.

   Asoma el gavilán: con alegría
de sangriento festín torna en palacio
el cortinaje de la selva umbría;

   y un girón de esmeralda y de topacio
flota con azorada greguería
por el azul radiante del espacio.