   Orando acaso por el ser que adora,
imagen muda del dolor sombrío,
el funerario sauce sobre el río
cuelga su cabellera protectora.

   Tenaz conserva su actitud traidora
un martín pescador, hosco y bravío,
y al parecer, durmiéndose de hastío
está en la rama que se inclina y llora.

   Por fin en el remanso un pez blanquea,
rápido se derrumba de repente
y el agua con violencia chapotea;

   vuelve a posarse en el sauce doliente.
Y parece, al bañarse en luz febea,
que llevara en el pico un ascua ardiente.