   Mézclese sin concierto, a la ventura,
el lago, la neurosis, el delirio,
Titania, el sueño. Satanás, el lirio,
la libélula, el porche, la escultura.

   Disuélvase en helénica tintura
palidez auroral y luz de cirio,
dese a Musset y Baudelaire martirio,
y lengua y rima póngase en tortura.

   Pasad después la mezcolanza espesa
por alambique a la sesera vana
de un bardo azul de la última remesa,

   y tendréis esa jerga soberana
que es Góngora vestido a la francesa
y pringado en compota americana.