   Soy un hombre feliz: la vida mía
sin blasonar de griega ni romana,
esfuerza y es salud cada mañana,
es lucha, y es amor, y es alegría.

   Tengo de Don Quijote la manía,
y por Dama, una bella americana
que, mejor que la dama tobosana,
robusto infante de mi sangre cría.

   Es mi amigo sin par un libro abierto,
y es la memoria de mi padre muerto
mi religión sagrada y mi consuelo.

   Vivo conforme con mi propio sino,
y llamando al pan, pan, y al vino, vino,
nunca he doblado mi cerviz al suelo.