   Canta en la noche, canta en la mañana,
ruiseñor, en el bosque tus amores;
canta, que llorará cuando tu llores
el alba perlas en la flor temprana.

   Teñido el cielo de amaranto y grana,
la brisa de la tarde entre las flores
suspirará también a los rigores
de tu amor triste y tu esperanza vana.

   Y en la noche serena, al puro rayo
de la callada luna, tus cantares
los ecos sonarán del bosque umbrío.

   Y vertiendo dulcísimo desmayo,
cual bálsamo suave a mis pesares,
endulzará tu acento el llanto mío.