   Soplan vientos de próxima tormenta;
el legendario bosque se estremece
y al agitar sus vástagos ofrece
como rezos de virgen soñolienta.

   En torno del hogar la sombra aumenta,
su calor por instantes languidece,
y en las almas viriles reaparece
la nostalgia de la época sangrienta.

   Está el aire poblado de visiones;
detrás de mutilados esqueletos
maniobran aguerridos batallones...

   Surgen descomunales parapetos...
¡Y hay racimos de blandos corazones
por el dolor de la orfandad sujetos!