   Jugadora de azar es la fortuna
que con mil veleidades nos engaña:
tira el dado primero, y vil cabaña
nos da para nacer o regia cuna.

   Vuele a tirar, y amable o importuna
nos prodiga favores, o con saña
gloria y riqueza, cual ligera caña
va tronchando al pasar una por una.

   De sus caprichos víctimas vivimos;
ora perdiendo lo que ayer ganamos,
o recobrando ya lo que tuvimos.

   Y en este afán perpetuo en que giramos
¡ay! tan sólo la vida que perdimos
es la que nunca a recobrar llegamos.