   Al dulce bien por quien ansioso vivo
lleva papel noticia de mi pena;
dile que alivie el peso a la cadena
que arrastrando por ella va un cautivo;

   y con humilde ruego y expresivo
dile que amor en mis ardientes venas
mora, y fallezco sino encuentro llenas
de compasión sus gracias y atractivos.

   Dile que al suave encanto de sus ojos,
y a su divina boca, a todo bello,
rendida el alma ofrezco por despojos,

   y pues cual diosa tiene el gentil cuello,
las formas celestiales, la hermosura,
también tenga de diosa la ternura.