   Sois como aquella caja que adoraba Pandora,
y como el fabuloso Vellocino de oro:
en vosotras el Pueblo deposita el tesoro
del sufragio que al Hombre su libertad valora.

   ¡Cuántas veces, oh cofres misteriosos, guardáis
el voto del cretino elector inconsciente
que vendió su derecho y votó por un ente,
a quien vosotras, urnas, la victoria le dais!

   De una elección espuria surgen riñas sangrientas
que son para la Patria las terribles tormentas
que dejan indelebles manchas sobre la Historia;

   y en ese remolino «la nada» se subleva
por el voto del paria, que no sabe que eleva
a Juan de los Palotes que sueña con la Gloria.