   Musa mía, unas veces tocada de Misterio;
Pálida como un lienzo funeral... Silenciosa,
fragante a flores secas de viejo cementerio
lívido el canto traes en la boca tediosa.

   Y a la herida que sangra le aplicas el cauterio
de la verdad que es trágica y me das toda rosa
con tristes amarillos... Salmodia tu salterio
una nota que tiene sinceridad de losa.

   Y entonces todo el verso se ahueca mientras flota
en torno a mis estrofas la blanca veste rota
de mi juventud bella que huele a Primavera.

   En vano es que pretenda que te alegres, en vano,
porque todo el esfuerzo de mi deseo humano
logra sólo tu risa de fugaz calavera.