   La desterrada vuelve, porque anhelan
dar música solemne a sus oídos
las tórtolas que vuelen de sus nidos
y las ideas que del alma vuelan.

   Las muchedumbres fieras se revelan,
despiertan a su voz los oprimidos,
¡y vencerán indómitos y unidos
y los traerán los que por ella velan!

   Con besos de oro y con fugaz sonrisa,
que viera tras de sí la llamarada,
la aurora de otro Siglo nos avisa:

   la mar está gimiendo alborotada...
¡Libertad de mi alma!... ¡más aprisa!...
¡cuánto tarda en morir la madrugada!