   Hace algún tiempo que Satán impío
riñe con Dios en portentosa brega,
y a cada instante oscila la refriega
entre el uno y el otro poderío.

   ¡El globo -dice Dios- el globo es mío!
y al globo el diablo su derecho alega...
«¡Y el globo en tanto sin cesar navega
por el piélago inmenso del vacío!»

   Sigan esos señores mis consejos;
déjense de batallas y locuras,
más propias de rapaces que de viejos.

   Y no olviden, haciendo travesuras,
la fabulita de los dos conejos
sorprendidos de pronto por los curas.