   Así fue como, aquella ocasión, nos amamos...
Sin rogarnos cariño, sin pedirnos pasión;
es lo cierto, que juntos dulcemente soñamos,
con un nido amoroso para cada ilusión...

   Transcurrió aquel momento tan fugaz y vivido.
Nunca más hemos vuelto a enfrentarnos los dos...
Aun conservo tu imagen y aun escucho el chasquido
de tus besos febriles y tu último adiós...

   Y presiento que cruzas soñadora y perdida,
a través del penoso vía-crucis de la vida,
y murmuro tu nombre en silencio profundo...

   Y al lanzarme a la calle a buscarte tal vez,
¡voy mirando los rostros, voy pidiéndole al mundo
que me indiquen las huellas que dejaron tus pies!