   ¡Buen viaje, maestro, buen viaje!
¡quién te ha visto a no ser en este día
seguido de tan noble compañía
con escolta de a pie, y a ti en carruaje!

   No llevas tras de ti mal equipaje:
¡cuánta ilustre y soberbia medianía!
contigo comparados, todavía
algunos te aventajan... en el traje.

   Todos ellos llegaron a la meta,
y son ricos, y están en candelero,
y el mundo les admira y les respeta:

   y tú, entre todos ellos el primero,
engreído con ser un gran poeta,
has muerto como muere un pordiosero.