   A tres pesetas el volumen, vendes
a Cristo en verso y a su Madre en prosa,
y entre amigos, con frase licenciosa
a Dios injurias y a su Iglesia ofendes.

   Contra el ateo en público la emprendes
siempre que te va en ello alguna cosa,
porque, ¡eso sí!, tú tienes religiosa
y santa fe... al negocio y lo defiendes.

   ¡Cómo te habrás reído el otro día
de mí, cuando te dije como un loco
que el buen Dios para nada nos servía!

   Ahora mi error y desventura toco,
pues Dios sirve en el mundo todavía
para que medre el necio, ¡qué no es poco!